LA PESTE NEGRA LA
PANDEMIA MÁS
MORTÍFERA
En 1348, una enfermedad terrible y desconocida
se propagó por Europa, y en pocos años sembró la muerte y la destrucción por
todo el continente. A mediados del siglo XIV entre 1346 y 1347,
estallo La mayor epidemia de peste de la historia de Europa, tan sólo comparable
con la que asoló el continente en tiempos del emperador Justiniano.
Pero la peste tuvo un impacto pavoroso: por
un lado, era un huésped inesperado, desconocidos y fatal, del cual se ignoraba su
origen cómo su terapia. por otro lado, afectaba a todos, sin distinguir apenas entre pobres y ricos.
Las teorías del origen de esta terrible enfermedad surgieron en gran número, pero la mayoría de las personas creía que tenia un origen místico y sobrenatural, también atribuyeron que era causado por cosas en el ambiente. Y El temor a un posible contagio a escala planetaria de la epidemia, que entonces se había extendido por amplias regiones de Asia, dio un fuerte impulso a la investigación científica, y fue así como los bacteriólogos Kitasato y Yersin, de forma independiente pero casi al unísono, descubrieron que el origen de la peste era la bacteria yersinia pestis, que afectaba a las ratas negras y a otros roedores y se transmitía a través de los parásitos que vivían en esos animales, en especial las pulgas (chenopsylla cheopis), las cuales inocularon el bacilo a los humanos con su picadura.
La peste, es una zoonosis, una enfermedad que pasa de los animales a los seres humanos. El contagio era fácil porque ratas y humanos estaban presentes en graneros, molinos y casas. La bacteria rondaba los hogares durante un período de entre 16 y 23 días antes de que se manifestaran los primeros síntomas de la enfermedad. se manifestaba en las ingles, axilas o cuello, con la inflamación de alguno de los nódulos del sistema linfático acompañada de supuraciones y fiebres altas. La peste septicémica, en la cual el contagio pasaba a la sangre, lo que se manifestaba en forma de visibles manchas oscuras en la piel –de ahí el nombre de «muerte negra» que recibió la epidemia.
La mortalidad de La peste negra acabó con un tercio de la población de Europa y se repitió en sucesivas oleadas hasta 1490, llegando finalmente a matar a unos 200 millones de personas.



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